El sector primario en la transición energética: compatibilidad, valores y una hoja de ruta ética

Un país en transformación, un sector esencial

España vive una transición energética y productiva sin precedentes. La apuesta por las energías renovables y la reindustrialización, impulsada por la agenda europea y global, abre oportunidades para el crecimiento económico y tecnológico. Sin embargo, este proceso está generando tensiones y riesgos para el sector primario, que históricamente ha sido el pilar de la economía rural, la soberanía alimentaria y la identidad cultural del país.

El reto es claro: avanzar hacia una economía descarbonizada sin sacrificar el campo, los ecosistemas, las aves, los paisajes y los valores que han definido a España. La compatibilidad entre transición energética y sector primario no solo es posible, sino imprescindible si queremos construir un futuro sostenible y equilibrado para todos, en particular para las nuevas generaciones.

1. Energía limpia y sector primario: aliados necesarios

La transformación energética no debe implementarse como una amenaza para el campo, sino como una oportunidad para modernizarlo y hacerlo más resiliente. La coexistencia de renovables y agricultura puede ser viable a través de modelos como la agrovoltaica, que permite compartir el uso del suelo para la producción de alimentos y energía, generando beneficios económicos y ambientales.

Sin embargo, la realidad actual muestra carencias en la planificación y la regulación, con proyectos que priorizan la ocupación de tierras fértiles y la destrucción de olivos centenarios, en vez de aprovechar terrenos baldíos o degradados. Esta situación pone en peligro la producción de aceite de oliva, encurtidos y otros productos emblemáticos, así como la biodiversidad y el paisaje rural.

La solución pasa por una transición energética que respete y potencie el sector primario, integrando a agricultores y ganaderos en la toma de decisiones y garantizando que los beneficios de la nueva economía lleguen también al mundo rural y que realmente se prioriza una economía circular útil.

2. Una hoja de ruta ética y sostenible

Más allá de los objetivos ecológicos y económicos, la transición que necesita España debe ser ética. Es fundamental no perder de vista los valores que han sostenido nuestro territorio y nuestra sociedad. Por eso, proponemos una hoja de ruta basada en los siguientes puntos:

  1. Auditoría real de los terrenos ocupables para energías renovables que priorice suelos baldíos y no agrícolas.
  2. Protección legal de olivos, encinas, viñedos y ecosistemas autóctonos.
  3. Rediseño del modelo de ayudas: más subvenciones a proyectos con retorno local, no tecnológico importado.
  4. Incentivos al sector primario sostenible, que no penalicen el equilibrio ecológico y el arraigo.
  5. Exigencia de pensamiento crítico real: en medios, en escuelas, en parlamentos y en consejos empresariales.
  6. Cumplimiento estricto de las fichas de impacto ambiental real, que tenga en cuenta la destrucción de ecosistemas, incluyen la destrucción de presas y la falta de limpieza que, entre otros, potenciaron la destrucción en la dana de Valencia, que hoy ni España ni la Unión Europea están exigiendo a estos megaproyectos energéticos.
  7. Reivindicar las fichas de impacto a las pymes, verdadero motor de la economía española y europea.
  8. Priorizar relaciones de escala e impacto reales en las ayudas, huyendo de modelos macroeconómicos condicionados desde fuera.

Esta hoja de ruta no se opone a la transición energética, sino que la orienta hacia una mayor justicia social, territorial y ecológica.

3.  La lección estoica

Frente a esta situación, cabe preguntarse: ¿qué sentido tiene sacrificar el paisaje, la biodiversidad y la economía rural en nombre de una transición energética que, lejos de garantizar autonomía, incrementa la dependencia de actores externos y pone en riesgo sectores estratégicos?

Aquí es donde el pensamiento crítico y el legado del estoicismo, tan arraigado en la cultura española, ofrecen una brújula moral y práctica. Los estoicos, desde Séneca hasta Epicteto, enseñaron la importancia de actuar con virtud, responsabilidad y reflexión, distinguiendo entre lo que depende de nosotros y lo que no. Aplicado al presente, esto implica:

  • Defender el equilibrio y la prudencia: La transición energética debe ser compatible con la protección del sector primario, el paisaje y la biodiversidad. No se trata de rechazar el progreso, sino de evitar el “progreso suicida” que destruye los cimientos de la prosperidad y la identidad nacional.
  • Recuperar la soberanía industrial y tecnológica: España debe aprender de los errores del pasado, cuando se subvencionó la fabricación de paneles solares solo para perder el sector ante la competencia china. Es urgente invertir en innovación, formación y producción local, evitando la dependencia de mercados externos que no comparten nuestros valores ni intereses estratégicos.
  • Fomentar el pensamiento crítico y el debate público: La sociedad necesita recuperar la capacidad de cuestionar, debatir y exigir transparencia y rendición de cuentas. Solo así se evitará que el silencio y la inacción legitimen decisiones irreversibles.

Como diría Séneca, “no es que tengamos poco tiempo, sino que perdemos mucho”. España aún está a tiempo de elegir un camino de transición justa, que combine energía limpia, soberanía alimentaria, respeto por el paisaje y una economía diversificada y resiliente. Pero para ello necesita, más que nunca, pensamiento crítico, valentía y una visión de país que no sacrifique lo esencial por lo accesorio.La agenda global de sostenibilidad y reindustrialización ofrece oportunidades, pero también riesgos existenciales para la España rural y productiva. La destrucción del sector primario en aras de la energía renovable, sin un debate crítico y una planificación responsable, amenaza con empobrecer el país en su propia sostenibilidad, valores, biodiversidad y autonomía.

Recuperar la tradición estoica de reflexión, equilibrio y acción responsable puede ser la clave para afrontar este desafío y construir una España verdaderamente sostenible y soberana

Mirian Izquierdo. Doctora en Economía. Exfuncionaria de la Comisión Europea Autora de La Unión Europea en manos de las empresas y La Unión Europea en manos de las entidades locales y territoriales. Presidenta de la Fundación Woman Forward. CEO de Comerciando Global y Chair de Vistage España.

 

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